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Tras su triunfo, Joe Biden llama a la reconciliación

Agencias

Delaware.- Joseph R. Biden Jr. se dirigió anoche al país por primera vez como presidente electo, y dio un mensaje de unidad e intentó calmar las divisiones que definieron los últimos cuatro años de la política estadounidense.

“Que esta nefasta era de satanización en Estados Unidos termine aquí y ahora”, dijo.

En el discurso, ante un público en sus coches en Wilmington, delineó una visión para enfrentar la pandemia del coronavirus que ha devastado al país y ofreció un mensaje frontal para decenas de millones de estadounidenses que apoyaron la reelección del presidente Donald Trump.

“Para todos los que votaron por el presidente Trump, comprendo la decepción de esta noche”, dijo. “Yo también he perdido un par de veces. Pero ahora vamos a darnos una oportunidad. Es momento de hacer a un lado la retórica dura, de bajar la temperatura, de vernos otra vez, de volver a escucharnos unos a otros”.

“Es hora de sanar heridas en Estados Unidos”, agregó.

La presentación de Biden sucedió casi exactamente 48 años después de que fue electo senador por Delaware. Habló en un escenario repleto de banderas en el exterior del Chase Center en el Riverfront, un centro de convenciones cerca del río Christina, en el que invocó los temas que definieron su campaña presidencial. Suplicó a republicanos y demócratas trabajar juntos e hizo un llamado a la unidad a un país profundamente dividido.

“Prometo ser un presidente que no busca dividir, sino unificar”, dijo al principio del discurso. “Uno que no ve estados rojos o estados azules y que sólo ve a los Estados Unidos”.

Antes, la senadora Kamala Harris, la vicepresidenta electa, habló primero y le dijo a los votantes que habían elegido “esperanza y unidad, decencia, ciencia y sí, la verdad”.

Invocó a su madre, Shyamala Gopalan y rindió homenaje a las mujeres “que a lo largo de la historia de nuestro país han labrado el camino para el momento de esta noche”. “Aunque soy la primera mujer en este puesto, no seré la última”, dijo Harris. “Porque todas las niñas que están mirando esta noche ven que este es un país de posibilidades”.

Antes de hablar, Biden se dirigió a su personal en una videollamada privada, donde les agradeció sus esfuerzos y enfatizó la importancia de involucrar a los estadounidenses que habían apoyado al presidente Trump.

Biden también advirtió sobre los amplios desafíos que enfrenta el país y las abrumadoras responsabilidades que ahora emprenderá su equipo.

“El resto del país nos está viendo, el resto del mundo nos está viendo”, dijo. “Así que vamos a asegurarnos de que tanto el país esté moviéndose hacia la unión como hacia el mundo que está en confusión. El mensaje es: Estados Unidos ha vuelto”.

El triunfo

La victoria de Biden llegó por la tarde, cuatro días después de la cita con las urnas del martes, tras lograr imponerse en Pensilvania, uno de los estados en disputa en la recta final del recuento. Las oficinas de medición electoral de varios de los principales medios estadounidenses certificaron que Biden ganó en Pensilvania, con lo que se aseguró que superó el umbral de 270 electores que le abren las puertas de la Casa Blanca.

Todavía quedan votos por contar y hay estados en los que no se ha decidido un ganador, pero la aritmética electoral indica que Trump no tiene posibilidad de revertir la elección, con independencia de los resultados que quedan por conocerse.

La victoria en Pensilvania, sin embargo, está muy lejos de ser el último obstáculo para que Biden alcance la presidencia. Trump y su campaña han interpuesto una batería de demandas, impugnaciones y reclamaciones en todos los estados disputados.

En un comunicado emitido por la campaña de Trump tras anunciarse el triunfo de Biden, el presidente saliente no acepta el resultado y anuncia que redoblará en los próximos días su ofensiva legal. “A partir del lunes, nuestra campaña comenzará a defender nuestro caso en las cortes para garantizar que las leyes electorales se cumplen plenamente y que el ganador legítimo gobierne”.

Los 18 hoyos y los abucheos

Donald Trump se enteró de su derrota en las elecciones presidenciales mientras jugaba golf en un campo de Virginia.

Según medios y agencias de noticias, el todavía mandatario se encontraba listo para jugar los 18 hoyos cuando se enteró que las proyecciones no le favorecían. La agencia AP logró captar al presidente en el campo del National Golf Course, en el estado de Virginia.

Las primeras versiones cuentan que tras informarle sobre los resultados preliminares el presidente se retiró rápidamente. Minutos después desconoció la derrota y apuntó que peleará el resultado y Biden no debería reivindicar la victoria de forma “errónea”.

En Twitter aseguró que él fue el ganador al obtener 71 millones de votos, y que los observadores no fueron permitidos en las salas de conteo, por lo que no pudieron presenciar el proceso con los votos por correo. “Sucedieron cosas malas que nuestros observadores no pudieron ver. Nunca antes pasó (algo así)”, escribió, y alegó que hubo envíos de boletas electorales que no fueron solicitadas por los ciudadanos. Pese a esto, dijo, con los 71 millones de votos “legales” que obtuvo, se convirtió en el presidente en funciones más votado de la historia del país. El presidente regresó a la Casa Blanca, pero cuando se acercó a la residencia, lo recibieron con abucheos, cánticos de “perdedor, perdedor, perdedor” y blasfemias mientras pasaba su caravana.

Respaldo mundial

Múltiples líderes de todo el mundo se apresuraron a felicitar a los demócratas. La canciller alemana, Angela Merkel recalcó la importancia de la “amistad transatlántica” para superar los retos globales. A la ola de felicitaciones se unieron el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau; el mandatario de Chile, Sebastián Piñera; de Ucrania, Vladímir Zelenski; de Reino Unido, Boris Johnson; de Francia, Emmanuel Macron; de India, Narendra Modi; de Irlanda, Micheal Martin; de Polonia, Andrzej Duda; Egipto, uno de los mayores aliados de Wa-

shington en Oriente Medio, al igual que Líbano y líderes de América Latina. El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva saludó la victoria pero el mandatario, Jair Bolsonaro, no se pronunció. Rusia tampoco no hizo comentarios. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que espera que mejoren las relaciones entre ambos países, en medio de los roces y sanciones. Los gobiernos de Israel y Arabia Saudita, cercanos aliados de Trump en Oriente Medio, también guardaron silencio, al igual que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

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